El Ilusionista
Aqui tenemos un ejemplo claro de una pinicula que es completamente distinta a lo que uno espera de ella. Viendo el cartel, la temática y la época, uno se espera una pelicula de asesinos en serie o de essas ñoñas ñoñas. Yo la bajé de la mula (seamos sinceros) por los actores, ya que Edward Norton y Paul Giamatti me son favorables, aunque el segundo le de por juntarse con putas acuaticas y para tener algo que ver una tarde con la Demiurga. No esperaba mucho, la verdad. Me conformaba con que no fuera una americanada y no muriera mucha gente.
Pues resulta que superó, y con mucho, las espectativas. Aqui tenemos una película en muchos sentidos brillante que desgraciadamente pasará inadvertida y que pronto veremos en la tele por cable, pues me temo que es carne de CAlle 13, para despues de Ley y orden. Pero, ahora o despues, si puedes darle una visual, la pelicula es muy interesante y no te defraudará.
A principio de siglo, cuando el mundo aun podía creer en la magia (y no en lo efectos especiales) un mago llega a Viena (creo) y crea espectación con unos trucos que superan lo increible. Pronto atrae la atención del principe heredero, que de todos modos se piensa demasiado inteligente para ser engañado por el mago. Y comienzan, el principe y el mago, una especie de guerra en lo que nada es lo que parece (repito , NADA) con el pobre del inspector de por medio.
Crímenes, romance, intriga, y lo que es más interesante, revoluciones, golpes de estado, chantaje… Y es que al estar ambientada en viena, el guionista puede jugar en una sociedad donde la aristocracia no solo teme al pueblo, sino que le da autentico pavor porque ha empezado a pensar por su cuenta. Solo hay que recordar que a princios de siglo, en diez años cayeron cuatro imperios por presión popular. Aqui vemos a los nobles intentando aferrarse al poder mientras la más pequeña llama parece levantar un incendio que amenaza con provocar un terremoto (ya esta bien de catastrofes naturales, por favor…)
Tambien juega la cámara, con unos efectos especiales sutiles al servicio de la historia (eso tan raro hoy en día) y unas tomas que parecen sacada de una vieja cámara, con unas preciosas imágenes enmarcadas y unos paisajes sobervios de la Vieja Europa. A esto hay que añadir unas muy buenas actuaciones y lo mejor, un final sorprendente-sorprendente de esos que no te esperas, digno del flim.
Puntuo. Cuatro Cagarrutos














