Otro refrito. Esto parece el cuentame. Esto lo escribí, lo guardé, lo ubliqué y aqui lo vuelvo a sacar. Hay gente que le encanta, y otros me pondrán una demanda
Recuerdo aquellos buenos años en los que disfrutaba viendo en el cine, y más exactamente en las películas norteamericanas, como la tierra era ocupada por seres terroríficos que parecían poder invadir la tierra con soltura. No hace falta irnos a los años cincuenta (mejor no recordar “Plan nueve en el espacio profundo”: por culpa de San Tim Burtom soy uno de los damnificados por tragarme semejante bodrio). Me refiero sin ir más lejos a una buena película de marciano insidioso como los primeros aliens (¿Quién no recuerda a Vázquez, el mito erótico que todo buen rolero ha intentado alguna vez emular?) o aquel predator que se partía la cara a piñas durante noventa minutos con un Swuache en estado de gracia. Eso es cine de acción. Hasta los Critters daban miedo y se les veia con posibilidades. Ahora uno incluso recuerda con cariño Starchipstrippers (o algo parecido). Y es que parece que con las nuevas tecnologías lo que se ha ganado en efectos, se ha perdido en imaginación.
Hay por ahí un directorcito que una vez le toco la lotería al ocurrírsele (o copiar vilmente de alguna otra parte) el final de una película llamada “El Sexto Sentido”. Por ser el mejor ejemplo lo voy a poner a parir, y espero abrirle los ojos a la que me dijo “es que no entiendes el cine con sensibilidad” en un foro. ¡Tonta! Si quieres cine con sensibilidad, ve “Sonrisas o lágrimas” o “Kill Bill”, pero deja en paz el honrado género de la ciencia ficción.
El señor Night Shyamalan llegó a los Estados Unidos en una patera y seguro tuvo allí la inspiración. Si, esa de aprovechar lo mal actor que es Bruce Willis para explicar que llevaba muerto toda la película (cosa que de todos modos ya sospechábamos, sobre todo tras ver “El gran Halcón”). Y a partir de entonces, todos a reírle las gracias. Los pobres analfabetos que no se habían tragado en su vida una película sin tiros, de repente se sintieron intelectuales. Es similar a lo que pasa cuando los “niños mayores” leen el Código Da Vince. De pronto se siente Nietche y nos miran como a atlantes a los que nos parece que está un nivel por debajo del papel del water.
Lo que nos ha hecho tragar el “señor” Night después, da miedo: la peor película de Superhéroes de la historia (a medio camino entre Hulk y Living las vegas), y después, prefiero no hablar del Bosque que me da la risa tonta. Pero es en Señales donde llega a las más altas cotas de despropósito, y de la que me voy a explayar a gusto.
¿Recordáis Aliens?. Los marines entrando a saco en la estación “abandonada” y friendo a cuanto bicho le salía al paso. Molaba. Pues ahora coged a uno de esos aguerridos Marines, y lo mandais en pelotas contra los aliens. Pero para que no pueda decir que no tenga ninguna oportunidad le dais un pincho y un spray de pimienta. En el planeta de los aliens no solo la sangre de los aliens es ácido, sino que llueve ácido, riegan los campos de golf con ácido y las plantitas las riegan con ácido. Además, los aliens dominan la energía nuclear y poseen el mayor arsenal de pepinos atómicos de este lado de la galaxia. Ya la cosa tiene más agujeros que el colchón de Espinete.
Pues eso es la película esa de Señales. Tras la aparente “obra de arte” con la que nos machacaron (y que todos fuimos a ver) lo que hay es una invasión de marcianos alérgicos al agua (en la tierra, que lanzas un ladrillo y te sale húmedo), en pelotas, armados con pinchos y corriendo tras la gente para comérsela (¿sabéis algo de biología?. Pregunta: Proporción del agua del hombre). Seguro que solo comían mojama, los pobres…
Otra. Las naves son invisibles… por el día, porque por la noche parecen el anuncio de un puticlub. Yo les doy la esperanza de vida de una serie de Garci. Apostaría que en la tierra son mejoradas y en dos semanas, ya tenemos de esclavos a toda esa puñetera raza de desgraciados. De todos modos, se lo estaban buscando. Yo creo que no eran más que inmigrantes ilegales, como el director de la película. Yo los habría metido en un polideportivo, haberles dado un chándal y un bocata de chorizo. Me imagino las partidas de camperos, a bordo de chevrolets, cazando marcianos en los bosques. Y cuando descubrieran lo del agua, a escupitajos. ¿Me quiere alguien explicar que clase de invasión es esa que se puede repeler con un botijo? ¿alguien ha visto Predator?.
La película tiene su gracia porque trata del único americano en toda Arkansas que no tiene escopeta. Esa es otra. No entraré en la historia del curata casado y con dos hijos (degenerado….) que pierde la fe porque un indio (¡el propio director de la película!) atropella a la mujer.
Tendría que hablar de la última de Spielberg, que también tiene guasa (
vamos a guardar nuestras naves dos millones de años bajo tierra, y cuando aquellos monos que se pasean por ahí dominen las armas atómicas y los mande George W. Bush, atacamos), pero creo que paso. Joder, si E.T. da más miedo…